A fines del siglo XVIII nació un nuevo concepto de constitución. La Revolución francesa y la norteamericana introdujeron como instrumento esencial de gobierno, la constitución escrita.
La unificación política necesaria para la adopción de la constitución norteamericana fue producida por la revolución. Las trece colonias, aunque originariamente distintas en organización y carácter, se habían convertido, en la mayoría de los casos en provincias reales administradas por un gobernador designado por el rey. Todas tenían legislaturas de elección popular, la misma herencia del Derecho común (common law ) y, en gran medida, igual organización y procedimientos judiciales. Existían, sin embargo, entre ellas, sustanciales barreras geográficas, económicas y políticas, siendo necesarios graves acontecimientos para unirlas en un mínimo esfuerzo comunitario. P.p.9-10




