El autor parece emprender el proyecto de Aristóteles (una investigación sobre la mejor constitución supone un estudio de las constituciones reales reputadas excelentes y de constituciones imaginadas por los teóricos), pero las circunstancias constriñen al hombre de acción, copia constituciones y teoriza a medida que las lee y mezcla comentarios.
Adams comienza a meditar su obra a solicitud de sus amigos holandeses, pero lo precipitan los problemas de Nueva Inglaterra. La rebelión de Daniel Shays- el levantamiento de los granjeros endeudados y arruinados- que se produce en Massachusetts en 1786. Enfrentándose a las instituciones, los insurgentes parecen poner en entredicho a la constitución misma y a su sistema de gobierno, que funcionaba en beneficio de los grandes intereses costeros en detrimento de los pequeños propietarios del interior. Pero, la urgencia también es trasatlántica: la obra está explícitamente dirigida contra Turgot, cuya carta de 22 de Marzo de 1778 a Richard Price sobre las constituciones americanas acaba de ser publicada en inglés. Ahí, el difunto hombre de Estado criticaba las constituciones “a la inglesa”, cuyo modelo era la de Massachusetts, y deploraba que los americanos no adoptaran uniformemente, como Pennsylvania en 1776, un régimen monocamaral, donde no se trataba de un equilibrio de Poderes que la soberanía popular hacía caduco. P. p. 11-12




